martes, febrero 21, 2006

¿Que es un cuedro politico?

Kimberllyn Sevilla Cabezas “Pimpo”

El Comandante Guevara es uno de esos pocos hombres que han dejado vigente en el tiempo sus ideales, ha sido un hombre ejemplar para imitar, y mucho más para aquellas personas que andan luchando y buscando la igualdad social, la equidad, la justicia. El Che es ejemplo vivo de sacrificio, constancia y perseverancia, que llego a entregar lo más valioso para un ser humano, su vida, por sus ideales y principios tanto morales como políticos. Por estas razones es conveniente tener muy presente los pensamientos y principios ideológicos del comandante Guevara, y con más razón aquellas personas que han decidido dar el apoyo y incluirse completamente en el actual proceso de cambio, la Revolución Bolivariana. En el presente compendio encontraremos una pequeña e importante guía para todos aquellos que día a día trabajamos para concretar el gran sueño de la Revolución y el cambio socialista, esta guía es necesaria para el procedimiento y el logro de los objetivos trazados.


¿Que es un cuadro politico?


A esta altura podemos preguntarnos ¿Que es un cuadro? Debemos decir que, un cuadro es un individuo que ha alcanzado él suficiente desarrollo como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y transmitirlas y como orientación a las masas, percibiendo además de las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas; que sabe practicar en la producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad única, cuya fidelidad esta aprobada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que esta dispuesto siempre afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución. Es además un individuo con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar decisiones y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina.

El cuadro, pues, es un creador, un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede, razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción, o desarrollar a las masas desde su puesto político de dirección.

Este ejemplar humano aparentemente rodeado de virtudes difíciles de alcanzar, está, sin embargo, presente en el pueblo de Cuba y nos lo encontramos día a día. Lo esencial es aprovechar todas las oportunidades que hay para desarrollar al máximo, para educarlo, para sacar de cada personalidad el mayor provecho y convertirla en el valor más útil para la nación.

El desarrollo de un cuadro se logra en el hacer diario, pero debe acometerse la tarea, además, de un modo sistemático en escuelas especiales, donde profesores competentes, ejemplos a la vez del alumnado, favorezcan el más rápido ascenso ideológico.

En un régimen que inicia la construcción del socialismo, no puede suponerse un cuadro que no tenga un alto desarrollo político, pero por desarrollo político no debe considerarse sólo el aprendizaje de la teoría marxista; debe también exigirse la responsabilidad del individuo por sus actos, la disciplina que coarte cualquier debilidad transitoria, y que no este reñida con una alta dosis de iniciativa, la preocupación constante por todos los problemas de la revolución. Para desarrollarlo hay que empezar por establecer el principio selectivo en la masa, probadas en sacrificio o que empiezan ahora a mostrar sus inquietudes, y llevarlas a escuelas especiales, o, en su defecto, a cargos de mayor responsabilidad, que lo prueben en el trabajo práctico.

Así hemos ido encontrando multitud de nuevos cuadros que se han desarrollado en estos años; pero su desarrollo no ha sido parejo, puesto que los jóvenes compañeros se han visto frente a la realidad de la creación revolucionaria sin una adecuada orientación de partido. Algunos han triunfado plenamente, pero hay muchos que no pudieron hacerlo completamente y quedaron a la mitad del camino, o que, simplemente, se perdieron en el laberinto burocrático, o en la tentación que da el poder.

Para asegurar el triunfo y consolidación total de la Revolución, necesitamos desarrollar cuadros de distintos tipos; el cuadro político que sea la base de nuestras organizaciones de masa, el que orienta a estas a través de la acción del Partido Único de la Revolución Socialista (ya que está empezando a sentar estas bases con escuelas nacionales y provinciales de instrucción Revolucionaria y con los estudios y círculos a todos los niveles); también se necesitan cuadros militares; para lograr lo cual, se puede utilizar la selección que hizo la guerra en nuestros jóvenes combatientes, ya que quedó con vida una buena cantidad, sin grandes conocimientos teóricos pero probados en el fuego, probados en las condiciones más duras de lucha y de una fidelidad a toda prueba hacia el régimen revolucionario, a cuyo nacimiento y desarrollo están tan íntimamente unidos desde la primera guerrilla de la Sierra. Debemos promover también cuadros económicos que se dediquen específicamente a las tareas difíciles de la planeación y a las tareas de organización del Estado socialista en estos momentos de creación. Es necesario trabajar con los profesionales; impulsando a los jóvenes a seguir algunas de las carreras técnicas más importantes, para tentar de darle a la ciencia el tono del entusiasmo ideológico que garantice un desarrollo acelerado. Y es imperativo crear el equipo administrativo que sepa aprovechar y acoplar los conocimientos técnicos específicos de los demás y orientar las empresas y otras organizaciones del Estado para acoplarlas al fuerte ritmo de la Revolución. Para todos ellos el denominador común es la claridad política. Esto no consiste en el apoyo incondicional de los postulados de la Revolución, sino un apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrificio y en una capacidad dialéctica de análisis que permita hacer continuos aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y practica de la Revolución. Estos compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de que el mejor sobresalga y que al mejor se le den las mayores oportunidades de desarrollo.

En estos lugares, la función del cuadro, a pesar de ocupar frentes distintos, es la misma. El cuadro es la pieza maestra del motor ideológico que es el Partido Unico de la Revolución. Es lo que pudiéramos llamar un tornillo dinámico de este motor; tornillo en cuanto a pieza funcional que segura su correcto funcionamiento dinámico en cuanto a que no es un simple transmisor hacia arriba o hacia debajo de lemas o demandas, sino un creador que ayudará al desarrollo de las masas y a la formación de los dirigentes, sirviendo de punto de contacto con aquello. Tiene una importante emisión de vigilancia para que no se liquide el gran espíritu de la Revolución, para que ésta no duerma, no disminuya su ritmo. Es lugar sensible; transmite lo que viene de la masa y le infunde lo que orienta el partido.

Desarrollar cuadros, es, pues, una tarea inaplazable del momento. El desarrollo de los cuadros ha sido tomado con gran empeño por el Gobierno Revolucionario; son sus programas de becas siguiendo principios selectivos, con los programas de estudios de los obreros, dando distintas oportunidades de desarrollo tecnológico con el desarrollo de las escuelas secundarias y las universidades abriendo nuevas carreras, con el desarrollo, en fin, del estudio, el trabajo y la vigilancia revolucionaria con lemas de toda nuestra patria, basados fundamentalmente en la Unión de Jóvenes Comunistas, de donde deben salir los cuadros de todo tipo y aún los cuadros dirigentes de la Revolución en el futuro. Intimamente ligado al concepto de cuadro, está el de la capacidad de sacrificio, de demostrar con el propio ejemplo las verdades y consignas de la revolución. El cuadro, como dirigente político debe ganarse el respeto de los trabajadores con su acción. Es imprescindible que cuente con la consideración y el cariño de los compañeros a quienes debe guiar por los caminos de la vanguardia.


“El Che”
Verde Olivo, 9 de Agosto de 1960

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